Ikkytroke

IKKYTROKEIkkytroke es un longbow modelo fénix de LA Traditional Bows. Pero es algo más. Porque de no ser así ¿Para qué dedicarle un post? Ikkytroke es un sueño compartido que nació de una casualidad. Aunque, no creo en las casualidades. Apareció en el momento más indicado, en el que estaba preparada para cambiar de modalidad y quizá de filosofía en uno de mis deportes favoritos. Porque cuando tuve en las manos un arco artesanal no estaba buscando precisamente cambiar de arco. Estaba contenta con mi recurvo olímpico, feliz aprendiendo a tirar de forma instintiva, sin visor, sin estabilizador y en recorrido de bosque, lejos de línea de tiro y competiciones masificadas. Por casualidad entramos en una tienda de arquería tradicional. Al coger un arco de segunda mano, me llamó la atención. Reconocí el símbolo de LA Traditional, porque ya lo seguía en redes sociales. Me gustaba la estética; aunque nunca había tenido uno en la mano. Y me entusiasmó. Me costó trabajo desprenderme de ese arco, que no estaba hecho para mi. Y ahora me alegro de haberlo soltado, porque si lo hubiera comprado, Ikkytroke no existiría ni en sueños.

Un sueño hecho realidad

Pero existe. Explicar el proceso de su fabricación es complejo. Lleva algo más que madera. Lleva horas de trabajo, de conversaciones para ver medidas, materiales, acabados, de peleas contra la alergia fomentada por el polvo del taller, trabajar la madera, lijas, olor a pegamento, de imprevistos que suceden cuando se trabaja con máquinas cuyas piezas pueden desgastarse o romperse. Es una superación de obstáculos para crear algo diferente, para hacer realidad un sueño y una forma de entender la vida, de ser profesional impregnando de cariño y buen hacer las obras. Porque cuando a alguien le apasiona lo que hace, cree firmemente en su producto y apuesta por la calidad, por lo diferente, se nota. Basta con tener el arco en las manos para ver el cariño en los detalles y en el acabado. Es pensar en arcos tanto despierto como dormido, para bien y para mal. Lo que diferencia a un artesano de un simple trabajador. De estar presente en lo que se hace o verlo como un mero trámite para pagar facturas y hacer realidad otros intereses. Es la diferencia entre crear y utilizar. Quien conoce un poco al artesano que está detrás de LA Traditional sabe que es un creativo apasionado con lo que hace, derramando sangre, sudor y lágrimas. Artesano, creativo y profesional, casi nada.

Atreverse a soñar despierto

Lo artesanal es entrar en otro mundo. Aprender otros conceptos. Porque el arco es algo más que tensar una cuerda y disparar una flecha. Son sensaciones, emociones y experiencias. Es hacer realidad una idea, un concepto, a base de prueba y error e impregnarlo de un significado distinto. Para el artesano es esfuerzo, es darle prioridad ante otras apetencias. Para mi, como arquera, simboliza muchas cosas también. Es un recuerdo de las personas que me lo han regalado, es una ejemplo de la superación personal, es un recomenzar, aprender nuevas técnicas, resurgir de las cenizas, como el ave fénix. En otros momentos habría plasmado todo eso en tinta en mi piel. Esta vez, la tinta va sobre madera y barnizada para que ni el paso del tiempo pueda borrarla. Le he dotado de un simbolismo que va más allá de un simple objeto. Por eso tiene nombre. Ikkytroke.

Plenamente consciente sin la tentación del control

Es un anclaje que ayuda a revivir momentos anteriores, lo que se siente cuando el arco es extensión del arquero, cuando parece que el tiempo se para, el pasado queda atrás y el futuro se desvanece en lo que vendrá. Es puro presente, centrarse conscientemente en lo que haces, plenamente consciente. Estar en el momento y al mismo tiempo contemplarlo. Dar lo mejor de uno mismo, sin la absurda pretensión del control. Ser uno mismo con luces y sombras, sin juicios, sin opiniones que se cargan como pesadas piedras en la memoria. El resultado es lo que menos impporta, trasciendes como si fueras un peregrino. hasta el punto de que puedes ver la magia que nos rodea. Puedes cerrar los ojos y sentir el tiro, sentir la tensión del cuerpo y de la cuerda, del disparo que se transmite al arco. Es una forma de concentración , de meditación y casi diría de contemplación. No importa si se acierta de pleno en el centro de la diana o no. Eso ya no está bajo el control del arquero. Depende de otros factores, como la distancia, el viento, los materiales de las flechas y otras cosas. Todo ello dejando que los materiales naturales te conecten con siglos y siglos de tradición arquera en todo el mundo. Experimentando lo que sintieron los arqueros desde la prehistoria. Se podía hacer con el arco de metal, el evolucionado con tecnología y numerosas ayudas para conseguir el disparo más certero. Pero, con el de madera es casi palpable la magia. Notas lo que pide el arco, si el cansancio hace mella, el pasar de las horas a cámara lenta y volando al mismo tiempo. Una paradoja que se vive cuando de verdad se vive y no se dejan pasar simplemente los minutos.

Ikkytroke

Ikkytroke está pensado para competir con uno mismo, como herramienta de superación personal que va más allá de puntuaciones. Una competición que es un juego entre amigos, dando lo mejor de si mismo, tanto el arco como la arquera. Así, se disfruta, se aprende con cada flecha y siempre hay satisfacción. El arco es una enseñanza vital desde que el artesano lo piensa y lo crea, hasta cuando la arquera lo tensa y lo empuña. Satisfacción personal sin importar el tiempo, ni las circunstancias que rodeen. Nos esperan muchos momentos por vivir y muchas experiencias siendo protagonistas y buscando nuestra propia esencia como equipo. Desde ahora.

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Campus Luka Doncic

fullsizeoutput_196Hoy acaba el II Campus Luka Doncic en San Agustin de Guadalix. Han sido 5 días muy intensos, entre madrugones, recorridos y entrenamientos. Días de mucho baloncesto, de muchas ilusiones y muchos nervios. Con el invitado de honor elegido como tercero del draft de la NBA de este año, era realmente complicada su asistencia. Los padres preparábamos a los participantes para evitar desilusiones. Ellos iban a aprender técnicas de baloncesto, a mejorar en el juego, a hacer amigos y a pasar unos días divertidos. Conocer en persona al MVP Europeo 2018 podía no ocurrir por los compromisos profesionales con su nuevo equipo. El año pasado estaba más libre, pudo disfrutar de tres mañanas completas; pero este año no estaba nada claro que fuera. La organización contó con la visita de ilustres del baloncesto español, como por ejemplo Diego Epifanio con su asistente o Sergio Llorente. Ahí es nada. Entrenaron, jugaron e intercambiaron anécdotas y consejos con los chavales. Hubo tiempo para todo. Se repartieron equipaciones, polos, sorteo de camisetas y otras sorpresas. Todo en un ambiente sano, de deporte, donde el esfuerzo y la dedicación se premian.

Sacrificio, trabajo y competir contra uno mismo

La cultura del esfuerzo, eso es el deporte. Si quieres conseguir las metas que te propongas, ése es el camino: sacrificio, trabajo y competir contra uno mismo. Las tres te darán la motivación y la fuerza mental para intentar alcanzar lo que quieras. Siendo realistas, además hace falta un pelín de suerte. Pero es como la inspiración, existe y debe encontrarte trabajando para ponerse a tu favor.

El sacrificio es necesario porque para conseguir las metas, obligatoriamente hay que dejar atrás cosas, o personas, que son valiosas. Más de un jugador ha tenido que dejar la comodidad de su ambiente, de su zona de confort para ir a otro sitio a seguir aprendiendo, evolucionar en su juego. Hace falta valor. No todos están dispuestos. Sacrificas el hogar, la familia y las amistades por tu sueño. Te sacrificas madrugando, desplazándote, yendo a entrenar después de las clases para estudiar antes de ir a dormir. Se dejan otras cosas, la comodidad, estar ante la televisión, dormir más, los videojuegos, la bollería, el exceso de grasa. Quien algo quiere, algo le cuesta. Con el deporte lo aprenden desde pequeños.

El trabajo también es necesario. No sirve de nada sacrificarse si luego no lo das todo en los entrenamientos, estando en lo que tienes que estar con disciplina y determinación. Es un proceso lento, farragoso, monótono. Para tener un porcentaje alto de aciertos en triples, por poner un ejemplo, es necesario cansar la muñeca a base de tirar y tirar. Entrenamiento con el equipo y entrenamiento personal. Tener forma y fuerza física, ejercitar los músculos, obtener destreza y rapidez. Repetir una y otra vez, sin desanimarse, hasta que salga. No es magia lo que hacen los grandes jugadores en la pista, es el fruto de mucho trabajo. Los genios si no se ejercitan, se quedan en el banquillo.

Competir contra uno mismo. Implica no justificarse, dejar de culpar al otro equipo, a los arbitros, a la pelota, a la pista o al público. Todo eso son excusas. No merecen la pena. Ante la adversidad, puedes justificarte o puedes aprender, ver los puntos débiles y trabajarlos más. No importan lo que hagan los demás, importa lo que hace cada uno, la tenacidad y la capacidad de aprender en todas las circunstancias. No es necesario compararse con nadie. Es mejor ser uno mismo que una copia de otro, aunque ese otro sea Michael Jordan. Más que intentar ser Michael Jordan, que puede ser un espejo estupendo donde mirarse, es mejor ser la mejor versión de uno mismo. Puede que no llegues a la NBA, que no seas famoso. Es un objetivo loable; pero creo que muchos se quedan en el camino. Cuando compites contigo mismo, la satisfacción no depende del resultado. La frustración se utiliza para mejorar no para quejarse de las circunstancias. Y si la suerte es favorable, trabajando para ello, puedes llegar a ser profesional. Pero sobre todo, serás una gran persona y valorarás a los que te rodean, porque no son enemigos sino compañeros de camino.

Crecer como jugador, crecer como persona

Finalmente, Doncic no pudo asistir físicamente al Campus. Pero asistió por vídeoconferencia para charlar con los participantes, contestando a todas las preguntas que pudo. Los compromisos profesionales le impidieron jugar y participar activamente como estoy segura que le habría gustado. Porque en todo recorrido son este tipo de situaciones las que hacen que uno crezca, como jugador y como persona. No podía ir y buscó la forma de no desilusionar a los chavales. Se responsabilizó junto con la organización. Las circunstancias son las que son, en nuestra mano está interpretarlas de tal modo que saquemos el mejor de los provechos aunque haya adversidades. Para crecer, hay que saber interpretarlas, poner el punto de vista más indicado, sabiendo que si nos equivocamos, siempre hay otra oportunidad. Aunque no lo parezca. Siempre hay otra oportunidad, para reinterpretar, para darle la vuelta, para aprender y mejorar.

 

 

Piedras y cristales

IMG_1078Mi llegada al mundo de las piedras se debió, una vez más, a la escritura. Para mi nuevo libro necesitaba objetos para anclar sensaciones, representaciones físicas de colores y tras darle vueltas, decidí que cada color acompañaría a mi protagonista a través de un mineral. La verdad es que me parecía algo muy sencillo, muy básico y… me equivoqué. Porque el mundo de los minerales es amplio, interesante y digno de estudio. Me documenté buscando por internet, leyendo blogs, e investigando a través de libros como La Biblia de los Cristales. Desde las propiedades físicas típicas de los silicatos hasta las que se les atribuyen, sorprende lo que una simple piedra puede esconder. Es apasionante y mucho más extenso, complejo de lo que puede parecer. Son algo más que pedruscos.

Hildegarda de Binguen

¿Cómo puede una creyente pensar que las piedras pueden influirnos?¡Eso es de paganos! A quien piense así, le recomiendo que conozca a Hildegarda de Binguen. Perdón, Santa Hildegarda de Binguen, doctora de la Iglesia proclamada por Benedicto XVI. Una mujer de armas tomar de la Baja Edad Media que recomendaba desde su convento de clausura (sí, era monja) una serie de piedras para mejorar en diferentes dolencias, igual que recomendaba hierbas medicinales. No eran ritos paganos, simplemente utilizaba sus conocimientos físicos para ayudar a los demás, como la medicina. Escribió sobre ello en el libro cuarto de Liber simplicis medicine o Physica, Piedras. Gracias a ella conocí las propiedades del Berilo, el Sardónice, el Jaspe, la Amatista o la Magnetita. Pero ¿Eso funciona? Más de uno puede preguntárselo y ser reacio a creerlo. La verdad es que, a algunas personas sí y a otras no. No es poder de sugestión, las propiedades de las piedras afectan más o menos a las personas, así de simple. No se trata de dejar de ir al médico, no estoy diciendo eso. La ciencia actual permite curar enfermedades y trastornos. Los minerales no sustituyen a la ciencia, al contrario son una opción complementaria, sencilla e inocua. Si estás enfermo, ve al médico, haz caso al tratamiento que te recete y después, si quieres investiga las propiedades de tal o cual mineral que puede ayudarte (o no) a mejorar; pero no dejes el tratamiento. A veces sólo se trata de llevarlas encima en un colgante, pendientes o anillos. Pero también pueden llevarse sin tratar, para sostenerlas en la mano. Piedras, cristales que que a pesar de ser preciosas o semipreciosas no son difíciles de conseguir de forma asequible para los bolsillos. Algo que en mi documentarme para el libro era sumamente importante.

Ante todo naturalidad

Algo que sí que me parece importante destacar es que lo mejor es que sean piedras naturales. No lo sabía; pero en muchos casos o son resinas artificiales o bien son teñidas. Así se consigue vistosidad y una belleza interesante; pero artificial. Queda muy bien en bisutería; pero que nadie le pida los beneficios de las piedras naturales. Es un mundo en el que desgraciadamente también hay gente que intenta darte gato por liebre. Por ello es bueno si quieres comprar cristales, hacerlo en tiendas de minerales, donde puedes observarlos y ver si alguno te llama la atención, tiene algo especial, puede que no sepas lo que es; pero si te atrae, dale una oportunidad, quizá sea lo que necesites en tu vida, como una especie de señal. Es algo que lleva siglos usándose, y en el caso de Santa Hildegarda son conocimientos revelados en visiones místicas. Ella desconocía las tradiciones orientales o las ancestrales de Occidente, no se trata de magia, sino de sabiduría divina sobre la utilidad de las gemas. Lo dicho, ante todo que sean piedras naturales, no resinas artificiales coloreadas. Personalmente, cuando busco un cristal concreto, que me transmita o que sea el anclaje de una emoción, siempre termino en mis tiendas de confianza. Porque no puedo escribir sobre algo si no lo experimento. Gracias a ello he conocido a personas entendidas, que conocen bien el mundo de las piedras y que son de garantía. No creo en horóscopos ni en rituales mágicos; pero sí que puedo decir que los beneficios de los cristales están ahí. No se sabé por qué funcionan; pero a veces funcionan. No sustituyen, complementan. No está de más dar una oportunidad a lo natural, además de ser agradable y estético. Es como volver a la esencia, algo que se repite en la mayoría de las culturas del planeta, de Oriente a Occidente, sin tener trato entre ellas. ¿Casualidad? No lo sé, quizá eran capaces de ver señales que en la actualidad hemos olvidado. Capaces de mirar más allá de las apariencias. Capaces de dejarnos sorprender.

Músicas en la antigüedad

uVfQ9xeGQ3ivDCRQjC71RwEl fin de semana pasado pude disfrutar de la exposición Músicas en la antigüedad, un fascinante viaje por la historia de la música. Todos tenemos nuestra propia banda sonora, canciones que son especiales para nosotros, acordes que nos transportan mentalmente a situaciones pasadas, encuentros con personas o estados anímicos diferentes. La música nos acompaña desde que llegamos a este mundo y, probablemente nos acompañe cuando nos vayamos. Porque en la evolución humana, desde que vivíamos en cuevas, el ser humano ha sentido la necesidad de comunicarse y los sonidos han sido una forma muy útil de hacerlo. Pienso por ejemplo en la relevancia de los juglares en la Edad Media, donde las historias se narraban en canciones, la mejor forma de transmitir la historia al pueblo. Desde los simples silbidos hasta la complejidad de las sinfonías, asociamos la música a fiestas y a acontecimientos importantes. Se usaba para la poesía, para marcar el ritmo en los trirremes, llamar a la batalla o pedir auxilio. La música es fiel compañera del ser humano, por eso es habitual ver objetos que la representan, desde los instrumentos hasta los que la crean o la interpretan, en este caso en las civilizaciones antiguas de Oriente, Egipto, Grecia y Roma.

Una exposición para todos los públicos

No es una muestra grande, apenas 400 piezas cedidas para la ocasión por el Louvre y otros museos como el Nacional de Atenas y el Metropolitan Museum de Nueva York. Cuenta con espacios interactivos, lugares donde te colocas y puedes oir el sonido de los objetos que estás viendo. Además hay visitas guiadas, algo muy interesante si formas parte del grupo; pero que si vas por libre puede producir algun que otro sonido estridente, no voy a desvelar más. Es un paseo por más de 3.000 años de antigüedad, con objetos que prácticamente nunca se han visto y con sonidos grabados de las piezas conocidas más antiguas. La visita se hace amena, y se está fresquito algo que se agradece cuando fuera del museo hay temperaturas que rondan los 38º centígrados. Una exposición temporal hasta el 16 de Septiembre de 2018 que cuenta con los descuentos habitales del CaixaForum por lo que puede disfrutarla toda la familia.

La banda sonora de la vida

Personalmente no creo que pudiera entender la vida sin música. Ha estado conmigo en los buenos y en los malos momentos. Es mi refugio cuando la tristeza quiere hacer acto de presencia, la chispa que enciende mi optimismo. Podría decir que mi filosofía de vida es melódica. Con gustos muy variados, desde la clásica hasta el rock. No es tan único e irrepetible. Somos muchos los seres humanos que la sentimos así, en todos los tiempos tal como nos indica la exposición. Creo que esa conexión, conocida por otra parte, es lo que más me ha gustado de la muestra. Saber que aunque hemos evolucionado, dejemos a un lado si es para bien o para mal, el ser humano es musical, desde el primer latido de nuestro corazón.

Fito & Fitipaldis

He podido disfrutar de dos grandísimos conciertos en Junio. Muy diferentes, sorprendentes e impresionantes. No son comparables. Si el 14 disfruté de la puesta en escena de David Bisbal, un cantante, ayer fue una gozada ver en directo de una gran banda de músicos, Fito & Fitipaldis. Cada uno en su estilo son fantásticos. Bisbal es pura energia, Fito es pura poesía. Un concierto para saltar, dejarse las manos y los pies al trepidante ritmo del rock y escuchar los regalos que nos hacen con cada canción. Ambos me gustan, cada uno en su terreno es insuperable. Fito es casi una filosofía de vida con sus letras. Podría poner sus versos que más me han impactado, con esa voz rota y con esa guitarra que hace que te muevas, con una percusión y un saxofón que casi desgarra. Mientras escribo, estoy con Fitografia, un album que recomiendo si nunca has escuchado nada suyo, y si eres uno de sus asiduos seguidores.  Merece la pena leer canciones como Por la boca vive el pez, Antes de que cuente diez, Me equivocaría otra vez o La casa por el tejado. Cuatro de mis favoritas; un pequeño ejemplo de un poeta de la vida, curtido en mil batallas, con un estilo propio y casi canallesco. Hay una canción de Fito para cada estado anímico, al menos para mí, porque se nota que escribe desde el centro mismo del corazón, sangrando todo lo que escribe.

No hay fórmula para el éxito

Desde las siete y media el Palacio de los Deportes bullía gente y buena música. Muchachito sorprendía a propios extraños con un directo casi de hombre orquesta. Durante gran parte del mismo tocaba guitarra y batería al mismo tiempo, animando la espera del plato fuerte. Preludio de una gran noche. Con simpatía y buen hacer, Muchachito se ganó al público madrileño y con un gran directo que hizo que la hora y media para llenar la pista y acomodarse en las gradas se hiciera corta. Volvería a salir para contar con Fito, acompañados de dos guitarras españolas y un saxofón, como se podría hacer en el salón de casa, en una fiesta de sábado domingo (con permiso de los vecinos). Se notaba que estaban disfrutando, los frutos de horas y horas de práctica con la guitarra. Porque no hay fórmula para el éxito que no lleve tiempo y trabajo duro. Aderezado todo con un poco de suerte; algo que tarde o temprano llega si eres leal a lo que sientes dentro, a lo que mueve tu corazón a lo que te apasiona. Muchachito y Fito, todo un espectáculo en un escenario. No fue la única batalla musical que se vió ayer. La calidad del concierto crecía por momentos, hasta llegar a momentos en los que Fito era uno más dentro de la voz del público. Una sola voz, elevándose al cielo de Madrid, compuesta de cientos de gargantas, de todas las edades. Las nuevas generaciones sorprendidas por ver a los antecesores soltándose la melena como si estuvieran tocando la guitarra, se dejaban seducir por un grupo musical que convencía con su sonido, con sus letras y con su conexión entre ellos y con el público. Hubo más colaboraciones, como una gran fiesta entre amigos, Dani Martin, Fetén Fetén y Amaral. Una gran suma de talento, de corazones sin piel, de amantes de la vida y de la música. Los genios pueden perfectamente trabajar juntos y si hubiera estado Bruce Springsteen no habría desentonado nada, seguro que se lo habría pasado tan bién como los Fitipaldis (que habrían flipado todo sea dicho). 20 años de carrera compartida con los asistentes, pensando en los inicios en Vallecas o en encuentros casuales con otras personas. Cuando alguien lleva su pasión a flor de piel cualquier ocasión hace que la poesía surja, contagia e inspira. Fue impresionante ver a Fito cantar solo, con imagen en blanco y negro Rojitas las orejas, dedicándosela a una fan que se había encontrado con él antes del concierto. Más de dos horas de concierto, dos bises y casi sin voz se notaba que aun tenemos mucho tiempo para soñar despiertos con el arte de los fitipaldis.

Pura magia

Revivir el concierto de ayer es revivir momentos mágicos. Tener ganas de escuchar las letras con calma. Canciones atemporales. Porque son buenas, porque transmiten aunque las escuches cien veces y pase el tiempo. Si alguien se cruzara con Fito por la calle, sin saber quién es, se llevaría una impresión que es posible que fuera equivocada. Las personas son más que la apariencia, hay que tomarse el tiempo de conocerlas y descubrir lo que les apasiona. Una apuesta que lleva premio seguro, al menos en el caso de Fito Cabrales, un maestro de la guitarra y de las letras, quizá sin premio reconocido; Pero estoy segura que no le interesa lo más mínimo. Su premio es la magia de un directo, poder tocar con sus amigos, compartir protagonismo con la gente a la que quiere. Era fascinante verlos todos alrededor de la batería, para acabar cada canción con una sonrisa, juntos, como una familia. Tengo en la mente destellos, instantes que se quedan grabados, como cuando dejó el escenario a dos de sus compañeros que hicieron casi un duelo entre la guitarra y el saxofón, cuando dejaron al público tomar la voz cantante y se convirtieron en acompañantes en el escenario, verlos correr de un lado a otro con o sin guitarras para estar cerca del público. Manos rojas de aplaudir, calor humano a pesar de la climatización del recinto y una noche difícil de olvidar, llena de la magia de un directo musical. Sorprendente y para repetir, si se puede.

Vacaciones

IMG_0738Creo que no hay un lugar en España en que este fin de semana no se haya comentado que por fin, llegó el verano. El viernes comenzaron las vacaciones para los colegios y hoy se inician numerosos campus de baloncesto, fútbol, aventuras y municipales. Los que no llevan a los niños con los abuelos al pueblo, o se cogen vacaciones separadas para poder estar con ellos, se buscan las formas para trabajar en las vacaciones de los pequeños. Hoy es el inicio de nuevas amistades, de trayectos en carretera y cambios de rutinas. Lo noto porque hoy digo adiós a mi horario de escribir, para adaptarme a las horas de campus. Es normal y no hay queja, sólo se trata de ser flexible, aunque creo que me voy a tener que comprar una gorra de plato, porque voy a estar montada en el coche más de lo habitual. Entre eso, el calor que hace que tenga toda la casa en penumbra y los numerosos preparativos para el tiempo libre, mi tiempo ante el ordenador se va a limitar mucho. Es normal en vacaciones.

No me gusta el Reggaeton

Lo primero que hay que hacer hoy, casi por tradición familiar, es la lista del verano para el coche. Son muchos los trayectos, y la banda sonora de las vacaciones es importante. La del año pasado la hemos estado escuchando prácticamente hasta ayer. He entrado en la plataforma de música que uso, Spotify,  a mirar novedades, éxitos del verano, para tener nuevas canciones… y el resultado es verdaderamente desmoralizador. De verdad ¿alguien escucha las letras de la música reggaeton? No voy a poner ejemplos; pero vaya letras. Luego dicen de no tratar a las mujeres como meros objetos. Me pregunto si las feministas radicales han escuchado el reggaeton. La imagen que dan de las mujeres es lamentable, por no decir otra cosa. Hoy me reafirmo, ese tipo de música no me gusta. Soy más de Pop y de Rock. Esta noche tendré la suerte de ver a Fito y Fitipaldis en concierto. Por supuesto que muchas de sus canciones estarán en mi lista de Verano 2018. Animadas, de buen rollo, sin importar si son actuales o tienen ya unos añitos. En español y en inglés. Así se puede cantar en el coche, se hacen más amenos los viajes. Y van a hacer falta, porque son muchos los kilometros a diario. Sobre todo de buen rollo, fresquitas, alegres, que traigan recuerdos de playa, fiesta y descanso. Son anclajes mentales para llevar mejor calores, atascos, madrugones y todo lo que hace que el dia cueste.

Lo más importante es la compañía

Hay cosas que sólo se hacen por los hijos. Ni siquiera por la pareja. Una sonrisa suya hace que todo merezca la pena, desde los preparativos del verano hasta los imprevistos. Nosotros siempre tenemos claro que lo importante es estar juntos, es la compañía. Así disfrutamos ya estemos viendo un museo, un yacimiento o tenemos un día playero. No importa el calor, el frío o que los planes no salgan como esperábamos. Los planes siempre salen bien, porque es la compañía quien hace que los momentos sean inolvidables. Así se disfruta más, con planes pero con flexibilidad. A veces perderse es lo mejor para encontrar cosas nuevas. Es bueno llevar el GPS, teniendo claro que quien conduce es el ser humano y tiene libertad de decisión. Salir de la zona de confort es complejo pero apasionante. Sólo podemos avanzar si nos aventuramos a los caminos, aunque sean nuevos. Hay que atreverse a hacer por uno mismo, lo que sólo haríamos por las personas que más queremos. Poner límites a lo tóxico, venga de donde venga. Y ser capaces de aceptarlo como parte del juego, sin que nos afecte. En un viaje, lo mejor es la compañía y por ello es tan importante ser nuestros mejores amigos, así, siempre saldrá bien. Porque a veces los primeros que nos torpedeamos somos nosotros mismos, nos ponemos en plan jueces y fiscales, somos nuestros mayores críticos, nos queremos poco y nos condenamos cuando sentiriamos compasión si fueran nuestros peques. Querernos a nosotros mismos y vivir más en el presente, quizá ahí está la receta mágica para un verano inolvidable. Dejar de pensar en el futuro y aprovechar el momento presente. Creer en aquello que estás haciendo y que nadie más puede hacer. Darle valor, respirar y sonreír. No se trata de tomarse las cosas a la ligera. Al contrario, es darle importancia a lo más importante, que somos nosotros mismos. Vive el momento, allá donde te encuentres. No esperes para ser feliz. Hasta en el trabajo se puede.

 

Cambios

IMG_9697 (4)Toca hablar de cambios. No sólo porque hoy comienzan las vacaciones escolares, lo que supone siempre un cambio en la rutina diaria, sino porque además comenzamos el fin de semana de las hogueras. Se acerca San Juan, la noche donde se quema lo viejo, lo malo que ha pasado en el transcurso del año. Es la noche de las segundas oportunidades, de los cambios. Un momento especial, con sus propios rituales desde tiempos ancestrales. Nos encontramos a mitad del año y toca hacer examen de lo conseguido, metas logradas y metas por cumplir. Toca dejar atrás, dejar de cargar con los errores y lo que nos lastimó. Noche de recomenzar. Por eso lo viejo arde, por eso se supera el miedo de meterse en el mar por la noche, se abre la puerta a lo desconocido y se hacen nuevos propósitos. Algunos verán esta noche como un motivo más para estar de fiesta; pero hay algo mágico en ella.

Dejar atrás

No es tan sencillo. Cuesta. Como saltar el fuego o caminar entre las brasas. Hace falta coraje, correr el riesgo. La vida nos lo pide constantemente. Salir de la zona de confort y aventurarse a lo desconocido, sin red, sin garantías. Da vértigo como poco. Pero, curiosamente lo hacemos todas las noches de manera inconsciente. Porque eso es lo que hacemos al cerrar los ojos. Confiamos en el despertar. Tendremos un nuevo día y una nueva oportunidad para perseguir los sueños, realizar lo que parece imposible. Cada noche dejamos atrás nuestro mundo, y cuando abrimos los ojos, ha cambiado. Lo percibamos o no, ha cambiado sin necesidad de que nosotros interfiramos en ello. Las plantas siguen creciendo, la tierra sigue girando, las calles siguen ahí. No hacemos nada, somos simples espectadores. El mundo gira, hagamos nosotros lo que hagamos. Podríamos estar horas contemplando el mar, y seguiría con su movimiento, rompiendo las olas en la arena. No nos necesita. No somos tan importantes. Y eso es precisamente, lo más liberador. No llevamos el peso del mundo en nuestros hombros. No importa la resistencia de nuestros zapatos. Nuestra vida es un gran accidente, un cúmulo de imprevistos. Somos responsables de nuestras acciones; pero nada más. Cuando fallamos, tenemos una nueva oportunidad de conseguirlo, aprendemos, tenemos experiencia. Lo importante es levantarse y seguir adelante. Soltar las preocupaciones, quemarlas en la hoguera si es preciso y continuar en el constante cambio. Somos responsables, sin llevar la carga. Por usar una imagen, es como ser un bolígrafo. Corremos por el papel, hacemos garabatos dejando lo mejor de nosotros mismos; pero es la mano quien escribe. Puede agobiar; pero es liberador. Nos ocupamos de la cantidad, la mano de la calidad. No nos quita ni un ápice de responsabilidad. Nos elimina el peso de la culpa. Hacemos nuestro trabajo, no somos nuestro trabajo. Podemos dejarlo atrás, podemos cambiar.

Hacer lo que nos toca

Somos algo más. Estamos más allá de nuestro trabajo, de nuestra apariencia, hasta de nuestras ideas. Aunque a veces nos personalizamos con nuestros pensamientos, están más allá de nosotros. Eso nos permite cambiar, no juzgarnos y poder poner distancia, ser más abiertos, tener más espacio dentro. Conectamos con lo que los filósofos llaman el Ser, la Esencia. Somos capaces de aligerar nuestras vidas, de no quedarnos enganchados en conversaciones o episodios pasados. Cada día que comienza es una oportunidad, un cambio. Es un volver a empezar, quedándose con la experiencia de lo aprendido; pero sin cargar con los errores, afrontándolos sin condenas inquisitoriales. Tarde o temprano, todas las metas llegan, todas las etapas se finalizan. Lo importante no es el final, sino lo que hacemos con el transcurso. No somos buenos por la muerte, somos la mejor versión de nosotros mismos por esta vida, por disfrutar en este momento, en esta respiración. No tendría sentido hacer las cosas por un premio incierto. El premio está en la propia vida, No es una suma de errores, sino una propuesta continua de experiencias, sean programadas o no. Quizá lo principal es ser flexible, no encasillarse y tener mente constante de aprendiz, cambiante. Para no olvidarlo, tenemos fechas concretas en el año para recordarlo. Seamos conscientes o no. Cerramos ciclos. Sería inhumano querer hacer el bien eternamente, nos supera; pero cambia mucho si lo hacemos a tramos pequeños. Es cuestión de entrenar, de trabajar nuestra mente como trabajamos nuestro cuerpo. Cambiamos la actividad, sin pararnos. Hasta dormir es necesario. Hacemos lo que nos toca. A nuestro ritmo, diferente para cada uno. Es lo bonito de la vida. Unos con 40 años pueden tener una carrera exitosa y otros comenzarla. No pasa nada. No hay que hacer comparaciones; porque cada uno es diferente, lleva zapatos distintos. Sin compararse. No merece la pena hacerlo. Somos únicos y cambiantes. Todos aportamos y para crecer todos necesitamos de todos. Por eso es tan importante el respeto y la comunicación, sin perder los nervios cuando las cosas no salen como queremos, más o menos como cuando el wifi está juguetón, sin perder la calma, buscando alternativas para cambiar las cosas y seguir siempre adelante.

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